Sentado en el coche, de camino a ninguna parte, se
ha puesto a llover. Parado en el atasco, mientras diego y bebo me hablan de
amores y desamores, mi mente volaba recordando historias, sueños e ilusiones. Observo
al resto de la gente, alguien habla por teléfono, una niña parlotea y señala
una valla con una muñeca, una pareja discute, un mimo hace malabares, un
corbata estrangula el cuello de un ejecutivo, un repartidor revisa facturas o
solo papeles y así un montón de vidas anónimas, revoloteando en un instante. A
veces vivimos tan deprisa, que nos olvidamos de mirar a los lados. A nuestro alrededor hay
muchas vidas, como la nuestra. Problemas, facturas, amores, sueños, deseos,
planes,…vidas. Solo eso, vidas que coinciden, ni iguales ni diferentes.
Pensaba en diciembre, este diciembre y todos los
diciembres que recuerdo. Me gusta la navidad, sí me gusta, no sé muy bien
porque. Supongo que será la imaginación romántica, quizás la educación católica,
que de vez en cuando asoma por ahí, o simplemente, me gusta porque si. Sentado
en este atasco, rodeado de gente que no se mira, me he dado cuenta cual es mi propósito
para esta fechas.
Voy a regalar sonrisas, cuando mi mirada se cruce
con la tuya, o con la tuya, o con la tuya, te regalaré una sonrisa. No te conozco, ni siquiera nos
hemos visto, pero la vida nos ha hecho coincidir en este instante, y daré las
gracias con una sonrisa. Te reto a regalar sonrisas, después de todo, ¿a quien
no le gusta que le sonrían?
Bien.. Yo me apunto a la propuesta !!! :-))))))). Ahi va , mi primera sonrisa paaaa tiiii... Feliz semana Victor...
ResponderEliminar¿Tienes alguna de sobra...?
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