Al abrigo de la
madruga,
responsabilidad
desvelada.
Noche, silencio,
y ese olor a
vainilla.
Pienso, escucho,
y presto atención.
Oigo palabras,
desgana,
esperanza muerta
y el ruido de un
disparo.
Complicados tiempos
para bohemios y
poetas,
cuando los mundos
se matan,
y la esperanza no
vuela.
Tan solo habrá que
esperar, y
mañana amanecerá.
Mismo sol, otro
día,
y quizás, solo
quizás,
los pasos perdidos
traigan un mundo
nuevo.
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