Siempre pasa, no se porque, pero pasa. Aun queriendo no puedo, busco una razón, un tema y encuentro mil. Ordeno palabras, analizo pensamientos y busco razones. Después, un teclado, una pantalla o un simple papel y lápiz y es hora de empezar.
Muchas veces con solo una palabra, mi mano baila sobre el papel con un trazo ágil y símbolos claros. Otras tantas, fluye a arreones, como si mis pensamientos, se escurrieran a través de mi mano. Y por ultimo tenemos los periodos oscuros, los de empezar y no acabar, los tiempos de papel arrugado y palabras vacías. Esos momentos, donde todo lo que te rodea te supera, te vence y tu propia inspiración decide huir y dejarte abandonado.
Un café, un amigo,una palabra, una canción y explota la idea. Tomas un segundo piensas, otro instante mas para pensar y nada, solo pantallas en blanco y paginas vacías. Por mas que sujetes el lápiz con decisión, no se mueve, pasa el tiempo, y no escribes.
Y un buen día sin querer, te das cuenta, que a veces, una idea no es suficiente.
"Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando", como decía Pablo Picasso.
ResponderEliminarQuizá la inspiración no sea una musa que perseguir. Quizá sea un fluir, un dejarte llevar, espontaneidad... como usted ha hecho en esta entrada, Sr. Noerayo.
A veces, una idea no es suficiente... Las ideas nunca son suficientes, si se quedan sólo en ideas. Ellas se creen que sí, pero no ven más allá de sí mismas.
Saludos,
Parafraseando a Ray B. "Escribe algo todas las semanas, no serás capaz de escribir 52 historias malas, es imposible." 51 podría ser, pero 52 no.
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