Siempre pasa, no se porque, pero pasa. Aun queriendo no puedo, busco una razón, un tema y encuentro mil. Ordeno palabras, analizo pensamientos y busco razones. Después, un teclado, una pantalla o un simple papel y lápiz y es hora de empezar.
Muchas veces con solo una palabra, mi mano baila sobre el papel con un trazo ágil y símbolos claros. Otras tantas, fluye a arreones, como si mis pensamientos, se escurrieran a través de mi mano. Y por ultimo tenemos los periodos oscuros, los de empezar y no acabar, los tiempos de papel arrugado y palabras vacías. Esos momentos, donde todo lo que te rodea te supera, te vence y tu propia inspiración decide huir y dejarte abandonado.
Un café, un amigo,una palabra, una canción y explota la idea. Tomas un segundo piensas, otro instante mas para pensar y nada, solo pantallas en blanco y paginas vacías. Por mas que sujetes el lápiz con decisión, no se mueve, pasa el tiempo, y no escribes.
Y un buen día sin querer, te das cuenta, que a veces, una idea no es suficiente.