Solo en un país
navego entre la gente.
Patriotas de banderas,
desertores de razones,
traidores de emociones.
Golpes en el pecho
con zumbido de tacones,
patriotas de canciones,
animales de derroche.
Personas que se olvidan,
entre alambres y cartones,
desterrados a la nada
durmiendo en una esquina.
Y gente tan patriota,
que sonríen, que camina
entre pulseras de banderas.
Gritan gol el domingo
cenando en el Hilton,
sin mirar aquella esquina.
¿Y yo?, esperanza perdida,
huérfano de patria,
buscando ese lugar,
donde lo humano es patria.
Un país de personas,
que olviden las banderas
entre cartones y miserias.