Los últimos días del otoño,
siempre traen, lluvia, hojas secas,
y esta cálida melancolía
que me va creciendo dentro.
Mientras, tras la ventana
el viejo árbol se desnuda,
y una hoja de papel perdido
es el lienzo de mi pluma.
Hay ratos, momentos y derivas.
Viejos remedios, problemas nuevos,
alguna historia, cien sonrisas
y un papel protagonista.
Hay música, miradas, sueños,
y esta cálida melancolía,
disfrazada de filosofía.