No me da miedo el tiempo
ni su velocidad,
no me da miedo el tic-tac,
que fluye entre mis dedos.
Me aterra perder el tiempo
y no apurar cada momento,
me da miedo no vivirlo
y perderme en el vacio.
No me da miedo madurar,
aunque me haga mayor,
no me da miedo cambiar,
siempre que sea a mejor.
Me aterra perder a Peter Pan
y dejar de volar,
me da miedo que campanilla,
no vuelva nunca más.
No me da miedo hablar,
ni volver a discutir,
no me da miedo coincidir,
aunque solo sea aquí.
Me aterra no escuchar
lo que tengas que decir,
me da miedo la ignorancia
y la soberbia del que manda.
No me da miedo estar solo,
con gente alrededor,
no me da miedo encontrarme,
y mucho menos perderme.
Me aterra dejar de andar
y no llegar a conocerte,
me da miedo buscarte,
y el riesgo a equivocarme.
No me da miedo el pasado
ni los recuerdos del alma,
no me da miedo el futuro,
ni los sueños que no alcanzo.
Me aterra olvidar ahora
dejando para mañana,
me da miedo no estar
por no dejar de recordar.
No me da miedo ser yo
ni dejarme llevar,
no me da miedo aprender,
aunque sea, en la barra de un bar.
Me aterra no ser yo
y llegarme a traicionar,
me da miedo no soñar,
aunque no sea verdad.
No me da miedo no tenerlo,
pero me aterra, dejar de tener miedo.