Hace unos días alguien me hacia un regalo, algo
sencillo, pero lleno de significado. Siempre lo he sabido, desde aquellas épocas
de niñez, cuando cada navidad la caja tonta, reponía una y otra vez, Peter Pan.
Y entre indios, piratas, niños perdidos y el cocodrilo, estaba mi regalo. Una
frase, solo una sucesión de palabras, pero con un mensaje que va más allá. “Detrás
de la segunda estrella, gira a la derecha, y todo recto hasta el amanecer”.
Habré oído esta frase unas decenas de veces, pero
esta vez, cuando la leí, algo cambio. Sera que me hago mayor, o simplemente,
que nunca lo había meditado hasta ahora. Así que pensé en un cielo de
estrellas, alguno que recordara muy bien, y ese no puede ser otro, que el cielo
de La Palma una noche de luna nueva. E intente buscar la segunda estrella, pero
mire en la dirección que mire, hay millones. ¿Quizás es la que mas brille al
oeste?, ¿Quizás la que está detrás de la estrella polar, al norte?, ¿a lo mejor
es la segunda estrella del cinturón de Orión?, es imposible, son demasiadas.
Las indicaciones están incompletas, fue mi primera impresión. Al final ir a un
lugar, donde los niños, son niños, hay indios,
piratas, polvo de hadas, batallas donde siempre pierden los malos, y donde con
imaginación se consigue todo lo que necesitas, debe ser complicado.
Nunca Jamás, tras la segunda estrella, a la derecha
y todo recto hasta el amanecer. Aun no lo he encontrado, pero creo que voy por
buen camino. La segunda estrella a la derecha, ¿cuál?, pues la que más te guste,
la que quieras, cualquiera puede ser tu estrella. Cuando la encuentres, dale un
giro a tu vida, y a partir de ahí, todo recto hasta el amanecer, siempre hacia
un nuevo día. Hacia otra oportunidad de llegar a tu “Nunca Jamás”.